Cómo montar un gavión de jardín sin cometer errores
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Un gavión que está torcido, tiene los laterales abombados o del que se salen las piedras casi nunca es un problema de la propia cesta. En la mayoría de los casos, se debe a la preparación o al montaje. Por eso, quien quiera saber cómo montar correctamente un gavión de jardín debe empezar incluso antes de abrir el paquete: Hay que determinar la ubicación, estabilizar el terreno y elegir un relleno de piedras adecuado al tamaño de las mallas. Una vez aclarados estos puntos, el montaje resulta sencillo, preciso y fácil de llevar a cabo, incluso para un primer proyecto.
Antes del montaje, hay que determinar el uso previsto
La preparación de un gavión varía en función de su uso. Una columna decorativa, un parterre elevado, una valla baja, una valla de protección visual o un muro de contención no requieren los mismos requisitos. El uso previsto influye en el tamaño de la cesta, el tamaño de las piedras, la posible necesidad de cimientos y el uso de refuerzos adicionales.
Para un bordillo, un banco o una columna, suele bastar con un sustrato bien compactado. En el caso de una valla larga y alta, es fundamental que la superficie esté perfectamente nivelada: incluso una desviación de tan solo unos pocos milímetros al principio se hace visible rápidamente a lo largo de varios metros. Si el gavión debe retener tierra o compensar un desnivel, no debe considerarse un elemento meramente decorativo. Hay que tener muy en cuenta la presión del terreno, el drenaje del agua y la estabilidad general. En caso de duda sobre una estructura de soporte, lo más seguro es consultar a un especialista.
Antes de realizar el pedido, anota la longitud, la profundidad y la altura definitivas. Comprueba además las características del terreno: el paso por una verja, los límites de la parcela, la pendiente, las raíces, las tuberías de agua o las conducciones subterráneas. En una fabricación a medida, cada dimensión es importante. Siempre es mejor planificar con precisión que tener que recortar posteriormente una jaula de gaviones inadecuada o tener que rellenar huecos.
Preparar una superficie estable y nivelada
La calidad de la superficie de apoyo es determinante para la vida útil de la estructura. Un gavión es permeable al agua. Esto supone una ventaja frente a un muro cerrado, ya que el agua puede fluir a través del relleno de piedras, en lugar de acumularse detrás de él. Sin embargo, esta permeabilidad no sustituye a un sustrato resistente.
En primer lugar, excava la superficie prevista a una profundidad adecuada para el proyecto. Retira la capa superior del suelo, las raíces y el material suelto. Para un gavión decorativo que se coloque directamente sobre el suelo, se debe colocar una capa de grava compactada y nivelarla en ambas direcciones. En el caso de una construcción más grande o sometida a mayores cargas, puede ser necesario, en función del peso y de las características del suelo, un cimiento de hormigón en forma de banda o un cimiento reforzado.
Es recomendable colocar un geotextil debajo de la capa de drenaje, sobre todo en suelos arcillosos o muy blandos. Evita que la tierra y la grava se mezclen, pero sigue dejando pasar el agua. No tenses el geotextil demasiado, para que no se rompa. Si quieres separar aún mejor los materiales entre sí, puedes levantarlo ligeramente por los lados.
Para la alineación, conviene prever algo más de tiempo. Utiliza una regla larga, un nivel de burbuja o, en el caso de longitudes mayores, un láser. Una superficie completamente horizontal facilita el montaje, mantiene los bordes rectos y evita que las piedras se distribuyan de forma desigual en la cesta.
Cómo montar un gavión de jardín paso a paso
Los gaviones están formados por mallas metálicas soldadas, que suelen estar galvanizadas en caliente, por espirales de unión o abrazaderas, así como por separadores. Dependiendo del modelo, pueden añadirse tapas, fondos, tabiques o placas de fijación. Clasifica todos los componentes por tipo antes de empezar. Así no tendrás que buscar piezas sueltas durante el montaje.
1. Colocar la rejilla del suelo y las paredes laterales
En primer lugar, coloca la rejilla del fondo en su ubicación definitiva. A continuación, coloca las paredes laterales y los extremos en posición vertical. Une los bordes con las espirales incluidas o con el sistema de fijación previsto para cada modelo. Las espirales se enroscan de manera uniforme a lo largo de los alambres del borde, sin ejercer fuerza excesiva sobre el metal.
En el caso de módulos largos, se recomienda trabajar en pareja. Una persona mantiene las rejillas alineadas, mientras que la otra coloca las uniones. No cierres aún la tapa por completo, ya que la cesta debe permanecer accesible para poder llenarla. Comprueba los ángulos con un transportador y vuelve a verificar la alineación horizontal.
Si varios gaviones forman una valla o una barrera, deben alinearse con precisión desde el principio. Las uniones entre los distintos módulos deben ser uniformes. Evita los huecos en los que puedan acumularse piedras pequeñas o que den lugar a líneas irregulares. En un terreno con pendiente, es mejor optar por escalones uniformes que intentar imitar la inclinación con una jaula deformada.
2. Utilizar los separadores en el momento adecuado
Los separadores son imprescindibles en los gaviones anchos o altos. Unen entre sí las caras laterales opuestas y evitan que las mallas se comben hacia fuera bajo el peso de las piedras. Sin separadores, una cesta puede deformarse poco a poco, incluso si las uniones de las esquinas se han montado correctamente.
Coloca la primera fila de separadores una vez que se haya rellenado aproximadamente un tercio de la altura. A continuación, se colocan más filas a intervalos regulares. La distancia exacta depende de las dimensiones de la cesta y de las características de las piedras. Cuanto más profundo sea el gavión y cuanto más pesadas o irregulares sean las piedras, más importantes serán estos refuerzos.
Distribuye los separadores de la forma más discreta posible a lo largo de toda la longitud. Deben estar tensados, pero sin apretar artificialmente las paredes laterales. El objetivo es conservar la forma original de la cesta y no aplastarla.
3. Rellenar con piedras que se adapten al tamaño de la malla
La regla básica es sencilla: las piedras deben ser más grandes que las aberturas de la malla. No deben caerse a través de ellas ni quedar atrapadas de forma inestable entre las mallas. Con una abertura de malla de 50 × 50 mm, por regla general se debe elegir un tamaño de grava mayor. Para ello, también hay que tener en cuenta la forma real de las piedras. Una piedra plana o alargada puede deslizarse a través de una abertura en la que un guijarro redondo se mantendría firme.
La elección de la piedra también determina el aspecto final. El granito aporta un aspecto nítido y moderno, la piedra caliza tiene un aspecto algo más suave, mientras que las piedras más oscuras crean un fuerte contraste con las plantas o con una terraza de madera. Algunos tipos de piedra cambian con el tiempo, especialmente los materiales calcáreos que están expuestos de forma permanente a la intemperie. Esta evolución estética debe tenerse en cuenta ya en el momento de la selección.
Llena la cesta por capas. Las piedras más bonitas a la vista se colocan a mano en los lados exteriores visibles. Para ello, su cara más estable o más plana debe quedar hacia fuera. En el interior se pueden utilizar piedras menos uniformes, siempre que estén limpias, sean resistentes a las heladas y sean adecuadas para el granulado elegido. De esta forma se consigue una superficie exterior uniforme, sin necesidad de tener que alinear una a una todas las piedras del interior.
No dejes caer las piedras en la cesta desde una gran altura. Su peso puede deformar las mallas, dañar el galvanizado o desplazar los separadores. Llena el gavión poco a poco, apisona las piedras con cuidado con la mano y comprueba periódicamente que las paredes laterales estén verticales. Es fácil realizar una corrección cuando el gavión está lleno hasta la mitad. En cambio, un gavión completamente lleno y que ya se haya deformado resulta muy difícil de volver a alinear.
4. Cerrar la tapa y comprobar el funcionamiento
Cuando se haya alcanzado el nivel de relleno previsto, distribuye las últimas piedras de manera que quede una superficie uniforme. Deja el espacio justo para que se pueda colocar la tapa sin que quede sometida a tensión sobre ninguna de las piedras. A continuación, cierra la rejilla superior con las espirales, las abrazaderas o los elementos de unión del sistema que hayas utilizado.
Por último, comprueba todos los bordes. Todas las uniones deben estar completamente cerradas, los extremos de las espirales deben estar bien fijados y no debe haber puntas de alambre que sobresalgan en las zonas de paso. Esta comprobación es especialmente importante en el caso de un banco de gaviones, una mesa o cualquier elemento situado cerca de niños.
Errores que hacen que un gavión sea inestable
El primer error habitual consiste en subestimar el peso final. Una cesta llena de piedras puede llegar rápidamente a pesar varios cientos de kilogramos o incluso más. Una vez llena, ya no se puede mover. Por eso, coloca el gavión en la posición exacta antes de llenarlo y deja espacio suficiente para los sacos, los big bags o una carretilla.
El segundo error es utilizar piedras demasiado pequeñas. Pueden caerse por las mallas, provocar huecos o acumularse de forma desigual en las esquinas. Es posible mezclar piedras de diferentes tamaños, pero solo si las más pequeñas quedan encerradas tras una capa exterior estable formada por piedras más grandes.
Tampoco hay que descuidar los separadores y la compactación del suelo. Aunque ambos apenas se aprecian en la foto final, son determinantes para que un gavión se mantenga recto durante muchos años o se deforme tras tan solo unas pocas temporadas.
Adaptar el montaje al proyecto de jardín en cuestión
Una valla de gaviones resulta especialmente armoniosa cuando se repiten módulos regulares y, en su caso, se combinan con postes o elementos con plantas. Dependiendo de su diseño, una columna de gaviones puede equiparse con iluminación, un buzón o una maceta. En el caso de un parterre elevado, hay que prestar especial atención al interior. Prevé una separación adecuada entre la tierra y el relleno de piedras, para que el drenaje funcione correctamente y el relleno se mantenga limpio a largo plazo.
Los sistemas modulares de Gabiona permiten seleccionar las dimensiones, los tamaños de malla, los acabados y los accesorios en función del uso concreto al que se destinen. Esta flexibilidad resulta especialmente útil cuando el proyecto debe encajar exactamente entre una terraza, un camino de jardín y el límite de la parcela, sin que sea necesario hacer concesiones en cuanto a la orientación.
Tómate el tiempo necesario para preparar con cuidado el primer módulo. Si la base es estable, las rejillas están colocadas en ángulo recto y las piedras se ajustan al tamaño de las mallas, el resto del montaje se hace casi solo. Tu gavión no solo se convertirá en un elemento más del jardín, sino que aportará al diseño en su conjunto una línea clara y duradera.